Ha accedido a los SIN NOMBRE archivos del weblog de Septiembre, 2009.
| L | M | M | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « May | Oct » | |||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | |
| 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 |
| 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 |
| 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 |
| 28 | 29 | 30 | ||||
- comentario (3)
- grimorio (11)
- Historia del cristianismo (62)
- Introducción al pensamiento inquietante (29)
- recomendación (1)
- religión (51)
- Uncategorized (8)
- 4. Diciembre 2009: Los literalistas 12.
- 1. Diciembre 2009: Los literalistas 11.
- 26. Noviembre 2009: Los literalistas 10.
- 20. Noviembre 2009: Los literalistas 9.
- 17. Noviembre 2009: Los literalistas 8.
- 11. Noviembre 2009: Los literalistas 7.
- 5. Noviembre 2009: Los literalistas 6.
- 29. Octubre 2009: Los literalistas 5.
- 26. Octubre 2009: Los literalistas 4.
- 21. Octubre 2009: Los literalistas 3.
Blog amigos
Archivo para Septiembre 2009
Los otros hombres milagro.
30. Septiembre 2009 por admin.
En otro orden de cosas, debemos indicar que en los tiempos de Jesús había numerosos predicadores y líderes taumatúrgicos, según parece[1].
La duplicidad es un elemento necesario para la credulidad y el amor a los milagros. Hasta ahora solamente hemos ofrecido ejemplos en los cuales los informadores relatan milagros concemientes a muertos, pero no faltaban personas que también informasen las mayores maravillas de sí mismas, como Apión de Alejandría, el judío atormentador, “el ‘azuzador del mundo’ (cymbalum mundi}, como el emperador Tiberio lo llamaba, lleno de muchas palabras y de las mayores mentiras, de la más segura omnisciencia e ilimitada fe en sí mismo; conocedor, si no de los hombres, al menos de su falta de valor, un celebrado maestro en el discurso lo mismo que en el arte de desorientar, listo para la acción, ingenioso, descarado e incondicionalmente leal”[2].
Un farsante aún mayor era Alejandro de Abonuteicos (nacido alrededor de 105 de n. e. y muerto aproximadamente en 175 de n. e.), que practicaba la magia con los medios más rudos, por ejemplo, matando animales, y que ahuecaba imágenes de los dioses, en las que se ocultaban seres huinanos. Este hombre estableció un oráculo que daba informaciones mediante el pago de unas cuotas, y Luciano estimaba las entradas de este negocio en unos quince mil dólares al año. Logró obtener influencia por medio del cónsul Rutiliano sobre el filosófico emperador Marco Aurelio. Este charlatán murió rico y lleno de honores, ya una estatua que se levantó en su memoria se le atribuyen cuatro profecías después de su muerte. Otra impostura bien manipulada parece haber sido la siguiente: “Dio Casio relata que en 220 un espíritu, que decía ser el de Alejandro el Grande, apareciéndosele exactamente en forma y en caracteres y vistiendo un traje similar, marchaba con una comitiva de cuatrocientas personas vestidas como bacantes, del Danubio al Bósforo, donde desaparecieron; no atreviéndose nadie a detenerlos, sino que por el contrario por dondequiera se le ofrecían habitaciones y alimentos a expensas del público”[3].
Pero no solamente los charlatanes y saltimbanquis se dedicaban a la práctica del embuste y el engaño; hasta los más serios pensadores y otras personas sensatas hacían frecuente uso de ellos. La literatura histórica de
Con la declinación de la sociedad antigua, el trabajo del historiador cambió. La gente cesó de demandar instrucción política, porque la política le era cada vez más indiferente, cada vez más repulsiva. Ni tenían ya necesidad de ejemplos de actos viriles y de devoción al país; lo que querían era diversión, un nuevo estímulo para sus cansados nervios, chismes y sensaciones, milagro[5].
A los hombres se los impresionaba ahora no con verdaderas pruebas, sino con autoridades; y cualquiera que desease producir una impresión no tenía más que sacar en su apoyo las necesarias autoridades. Si estas autoridades no ofrecían los requeridos pasajes, se hacía necesario alterarlas un poquito o crear una autoridad del tipo deseado. Ya hemos tenido ocasión de notar autoridades de esta clase en los casos de Daniel y de Pitágoras. Jesús era una autoridad de esa clase, también sus apóstoles, Moisés, las sibilas, etcétera.[6].
[1] M. F. URRESTI, La vida secreta de Jesús de Nazaret, Madrid 2005, pág. 119.
[2] K. KAUTSKY, El cristianismo. Sus orígenes y fundamentos, Barcelona 2006, pág. 140.
[3] Ibidem., pág. 140 – 141.
[4] K. KAUTSKY, El cristianismo. Sus orígenes y fundamentos, Barcelona 2006, pág. 141.
[5] Ibidem., pág. 142.
[6] Ibidem., pág. 143.
Publicado en Historia del cristianismo, Introducción al pensamiento inquietante | Ningún comentario »
El primer Cristo XX.
23. Septiembre 2009 por admin.
Los saduceos de los manuscritos constituían una parte principal del edificil final cristiano, sin embargo, como también se ha demostrado, había muchas otras religiones y sectas, incluyendo especialmente, los gnósticos, cuyos primeros esfuerzos por crear una nueva religión fueron en realidad no historiadores ni judaizantes, de forma que el cristianismo no nació solamente del judaísmo. Fue, en realidad, creación de la hermandad pagana, con una capa de judaísmo[1].
La cuestión es por qué carnalizar y hacer histórico el mito solar.
Cuando se estaba formulando el mito cristiano, sus defensores, como se dijo antes, fueron ridiculizados y rechazados por la inteligencia pagana, de forma que se vieron obligados a crear texos falsos y largas refutaciones para responder a las diversas impuraciones que se hacían contra ellos. De esre modo, el producro crisriano se fue hisrorizando cada vez más por una diversidad de razones, una de las cuales era debido a las acusaciones de que los conspiradores simplemente habían plagiado miros y leyendas más antiguos. En efecro, converrir en hisrórico a su hombre dios permirió a los crisrianos disringuirlo de es ros personajes mirológicos más antiguos. Por ejemplo, cuando se les enfrentaba al hecho de que diversos dioses, como Krishna, Horus, er ál., renían una hisroria idéntica a la de Jesús, los apologisras crisrianos argumenraban que, aunque «realidades vivientes» diabólicas, es ros «dio- ses» no eran encarnaciones en carne y hueso y podían por eso ser rechazados, mientras que Crisro era hisrórico y, por ramo, se le debía aceprar como quien decía que era:., Un ejemplo de esra usurpación lo proporciona la hisroria del mirraísmo, que era ran imporranre en Roma que en el 307 el emperador designó a Mirra prorecror del Imperio. Sin embargo, el mirraísmo no pudo resistir el asalro del crisrianismo[2].
Como él realmente vino en la carne, seguía el argumento, Jesús era el único válido de estos hombres dioses, mientras que los otros no eran más que fantasmas, plantados en las cabezas de las masas ignorantes, siglos y milenios antes de la supuesta venida de Cristo, con el fin de confundirles e inducirles a rechazarlo. Por supuesto, este argumento es casuístico y ridículo, pero ha funcionado para aquellos que han sido confundidos por la historia bíblica. Debe recordarse que, a lo largo de milenios, Krishna, Buda y otros también han sido considerados personas reales por un gran número de gente[3].
La encarnación se estableció como doctrina en uno de los más importantes concilios cristianos, evidentemenre celebrado en Alejandría en el año posterior a la muerte del lider gnóstico Marción, en 161, en el que el docetismo, o la no creencia en el Jesús histórico fue condenado como herejía[4].
[1] ACHARYA S., La conspiración de Cristo, Madrid 2005, pág. 501.
[2] Ibidem., pág. 525 – 526.
[3] Ibidem., pág. 526.
[4] ACHARYA S., La conspiración de Cristo, Madrid 2005, pág. 530.
Publicado en Historia del cristianismo, Introducción al pensamiento inquietante | Ningún comentario »