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El Primer Cristo XVI.
20. Octubre 2008 por admin.
Si existe, como parece que existe, una unanimidad en que el sentido figurativo del Antiguo Testamento es en última instancia una educación de la humanidad para que se ejercite en los caminos de Dios[1]. Lo que no se puede pretender es que el instrumento místico de una religión para llevar a los suyos hacia la palabra de su señor, y hacia las leyes más benignas para el momento concreto de su evolución, sólo sea un paso hacia una concreta forma de ver la vida, sin pensar que existen varios pasos en cada tramo de río, según las características del camino que se pretende escoger en cada momento, y que convertir un paso en el único es mentirse a sí mismo.
La noción histórica permite a lreneo resolver la antinomia de los dos Testamentos: «Todas las cosas vienen de un solo y mismo Padre, de un solo y mismo Dios. No nos ha enseñado el Señor que el uno sacaba de su tesoro cosas viejas y el otro cosas nuevas, sino que es el mismo. Dios es el Padre de familia que reina sobre toda la casa del Padre. A los servidores a.ún indisciplinados les ha dado una Ley que les convenía; a los hombres libres y justificados por la fe les ofrece unos preceptos adaptados; a los hijos les da su herencia» (iv,9,1).
La Ley ha precedido porque el hombre no podía cargar con más: “Los apóstoles nos enseñan que los dos Testamentos han sido dispuestos por un mismo Dios con vistas a la utilidad de los hombres. No fue dado antes el primer Testamento tnútilmente (otiose), sin razón (frustra), al azar (ut obvenit), sino que Dios, sometiendo a la servidumbre a aquellos mismos a los que se la daba, actuaba en su bien, mostrándoles la figura (typus) de las cosas celestes, pues el hombre no podía aún ver por sus propias fuerzas las cosas de Dios, y prefigurando las imágenes de las realidades de la Iglesia, a fin de que nuestra fe se afirmara“ (iv,32,2)[2].
Pero todo esto no tiene nada que ver con la visión literalista u gnóstica de la vida y de la religión, tiene que ver con la capacidad de cada época paa asumir parte del conocimiento complejo que supone la creación de una nueva forma de existencia y una nueva relación con aquello que le trasciende, hasta, tal vez, convertirse en lo trascendido. Pero la explicación no justifica la exclusión gnóstica, justifica, simplemente, que la mente anterior al posible nacimiento del Mesías no estaba preparada para asumir la verdad en su integridad.
Ciertamente, la propia gnosis señala que las reglas entregadas a los hombres eran las mínimas indispensables, puesto que no habiendo conseguido que no se matara ningún ser vivo, Dios sólo tuvo la opción de ordenar a sus siervos que no mataran a otro hombre, como medida mínima que debía ser obedecida, pero no como medida real de la omnipresencia y omnisciencia del Señor.
Es pues la altura del conocimiento la que coloca al hombre en posición de comprender la verdad que le rodea, pero no la altura de su sumisión, que es lo pretendido por una Iglesia mentirosa y cruel, sino la altura de su propia fe, que el empuja a vivir una nueva relación con su Dios, comprendiendo la grandeza de la fuerza del verdadero creador por encima del falso demiurgo que pretende colocarse, sin saberlo, por encima del que lo creó.
[1] J. DANIÉLOU, Mensaje evangélico y cultura helenística. Siglos I y III, Madrid 2002, ., pág. 221.
[2] J. DANIÉLOU, Mensaje evangélico y cultura helenística. Siglos I y III, Madrid 2002, pág. 222.
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Disculpas.
17. Abril 2008 por admin.
Siento el parón, necesario sanitariamente, de la página durante un tiempo. El cuerpo del hombre siemrpe es un poco menos fuerte de lo que parece o de lo que debería, y me han acabado operando.
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Una historia demasiado concurrente. Los orígenes de Jesús IV.
10. Marzo 2008 por admin.
Juan, o alguien que le contó el relato, hizo un pequeño cambio en un dato histórico a fin de poner de relieve una idea teológica. Para Juan, Jesús realmente era el Cordero de Dios. Murió en el mismo momento (en la tarde del día de la Preparación), en el mismo lugar (Jerusalén) ya manos de las mismas personas (los jefes judíos, especialmente los sacerdotes) que los corderos pascuales. En otras palabras, Juan ha contado un relato que no es históricamente riguroso, pero es, a su juicio, teológicamente verdadero[1].
Estos relatos nunca fueron compuestos con el objetivo de enseñar hechos interesantes sobre el siglo I. Su finalidad era enseñar cosas sobre Jesús. Para Juan, él es el Cordero de Dios (por ello cambia el día y el momento de su muerte); para Mateo y Lucas, es el Hijo de Dios (por eso narran el nacimiento virginal) y el Salvador/Mesías (por eso narran el nacimiento en Belén). Para los lectores cristianos que están de acuerdo con estos enunciados teológicos, los hechos históricos sobre el nacimiento y la muerte de Jesús probablemente sean mucho menos importantes que saber quién es él realmente[2].
No vayamos a pensar que Tolomeo proclamó la religión de Serapis por capricho o por propia inventiva. En realidad, Serapis era la unión de Osiris y Apis, dos dioses egipcios que en aquella época ya incorporaban los aspectos del dios griego Dionisos, por lo que se le llamó Redentor hijo de la Trinidad egipcia[3]. y fue el mismo Serapis quien se apareció a Tolomeo en sueños para revelarle su voluntad de convertirse en el dios oficial del Egipto helenístico y que habría de erigírsele un templo en Alejandría, el Serapeum, donde se le rendiría el culto debido. Serapis, por tanto, nació de madre virgen en el solsticio de invierno, muriendo en el equinoccio de primavera para resucitar al tercer día. El día del solsticio de invierno, que es el día más corto del año, Serapis acababa de nacer y se exponía su imagen de niño a la adoración y fervor populares, para lo cual, sacaban la estatua del santuario y la llevaban en procesión. No se libró Serapis de la amenaza de muerte, lo que obligó a su madre, la virgen Isis, a huir con el niño, montada sobre un asno. Ya adulto, Serapis se convirtió en un hombre bien parecido con barba y cabello rizados. Primero aparecieron las grandes figuras femeninas, la diosa madre, la Innana sumeria, hasta que el matriarcado fue dejando paso al patriarcado. Las deidades masculinas empezaron siendo hijos de las diosas (como Osiris) hasta que se convirtieron en dioses adultos, poderosos y patriarcales (como Zeus). Pero como eran muchos, tuvieron que limitarse los unos a los otros y terminaron por someterse a un dios superior, al que se adoró como padre de los dioses, como Zeus entre los griegos, Marduk entre los babilonios o Júpiter entre los romanos[4].
Pero llegó un momento en el que los hijos se unieron contra el padre. Estaban hartos de tolerar un destino tan duro que les obligaba a disputar las hembras de otras tribus, porque las de la suya propia pertenecían, absolutamente todas, al patriarca, al padre poderoso. El único hijo que tenía un futuro en la tribu era el menor, quien, amparado por el amor de la madre, aguardaba la muerte del padre para ocupar su lugar a la cabeza de la tribu. Hasta que los hermanos mayores decidieron modificar el tipo de organización social que les había tocado vivir y recurrieron al canibalismo para matar al padre y devorar su cadáver, consiguiendo arrogarse la autoridad paterna a través del banquete totémico de la comunión. La comunión empezó siendo una conmemoración de aquel banquete totémico. Los hijos, liberados de la tiranía paterna, devoraban el cuerpo del padre muerto para asumir sus facultades y privilegios. Pero la comunión no suponía comer el cadáver del padre, sino venerarle para introyectar, junto con su cuerpo, sus virtudes. En la religión mitraica, que primero fue hindú, luego persa y finalmente fue adoptada por Roma como religión oficial, Mitra, que originalmente fue el ministro principal del dios Ormuz, venció al toro que simbolizaba la vida, le arrastró a una cueva y allí le degolló para beber su sangre, porque de su sangre surgió la vida y de su carne se originaron todos los animales y todas las plantas. Por eso, Mitra se convirtió en creador del universo y, al mismo tiempo, en mediador entre Ormuz y el ser humano. Un mediador, un demiurgo era lo que necesitaba la Humanidad para entenderse con el dios todopoderoso, para que fuera su abogado a la hora de rendir cuentas ya la hora de suplicar. Por eso, los ritos de la iniciación en los misterios de Mitra incluían bautizar al neófito, pero bautizarle con sangre de un toro sacrificado en un lugar más elevado, de donde la sangre manaba para bañar al iniciado. La iniciación comenzaba, pues, con el bautismo y terminaba con la comunión en la que se consumía la carne del toro con agua, pan y vino. El pan y el vino se consagraban previamente con una fórmula mística que los convertiría en cuerpo y sangre del dios. Los Textos de las Pirámides señalan que Osiris ofrece su cuerpo como pan de vida y su sangre como vino: «Tú eres el padre y la madre de los hombres que viven de tu soplo, comen la carne de tu cuerpo y beben tu sangre. El que come tu carne y bebe tu sangre vivirá eternamente»[5].
En este ambiente, la iglesia emergente tras su muerte se esforzó en distraer la atención de los feligreses no fuera a ser que advirtieran de dónde venían aquellas ideas del predicador de Galilea. Había que acicalar su figura y asolar los viejos templos, no fuera a atar cabos el personal y viera en aquel viaje a Egipto de la familia del Nazareno la raíz de su formación filosófica, religiosa, mágica y terapéutica[6].
[1] B. D. EHRMAN, Jesús, el profeta judío apocalíptico, Barcelona 2001, pág. 54.
[2] Ibidem., pág. 59.
[3] Ver, M. F. URRESTI, La vida secreta de Jesús de Nazaret, Madrid 2005, pág. 23 – 25.
[4] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 74 – 76.
[5] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 76 – 78.
[6] M. F. URRESTI, La vida secreta de Jesús de Nazaret, Madrid 2005, pág. 28.
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Análisis de una mentira I.
5. Febrero 2008 por admin.
Durante siete años he dedicado mi existencia a estudiar un montón de libros y de historias, con el fin de comprender como está preparándose el destino del hombre desde el punto de vísta religioso, hasta pasar del ateísmo, al gnosticismo, hasta llegar a la creencia en el mal como sistema, creer en el mal como religión. ¿Por qué? Pues bien, porque, después de alcanzar las explicaciones de todo y de todos, he comprendido que la única moral en esta tierra es la moral del mal, porque todos los demás funcionan en relación con ese sistema de valores, aunque no lo sepan.
Indudablemente, el camino que va de la horda salvaje a la formación de los primeros clanes con una mínima organización social debió de ser largo, así como también lo fueron la transformación de los grupos recolectores y cazadores en agricultores, previsores ya, y atentos a la observación de las fuerzas de la naturaleza, y el paso del nomadismo al sedentarismo. lmaginemos, pues: si una mera cábala suponía un largo proceso de especulaciones, cuán más prolongado hubo de ser el proceso de su verificación, y cuánto más debió significar el paso de la cábala al rito, de éste al culto, con todo su complejo sistema de símbolos y ceremonias de iniciación y de relaciones entre las deidades y los habitantes de este mundo inferior, y del culto al establecimiento de una religión[1].
Tal como señala Ehrman[2], resulta difícil pensar en un fenómeno religioso que ofrezca mayor diversidad que el cristianismo moderno. Pertenecen a él los misioneros católicos que en los países en vías de desarrollo viven voluntariamente en la pobreza, consagrados al servicio de los demás, y también los telepredicadores evangélicos que dirigen programas de superación enfocados a alcanzar el éxito económico. Los presbiterianos de Nueva Inglaterra y los «agarradores de serpientes» de los Apalaches, inspirados en una interpretación literal de Marcos 16: 18, «agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño». Los sacerdotes ortodoxos griegos, entregados a un servicio litúrgico lleno de oraciones fijas, cantos e incienso, y los predicadores fundamentalistas para quienes la liturgia de la alta Iglesia anglicana es una invención del demonio. Los metodistas liberales que participan activamente en política buscando transformar la sociedad, y los pentecostales convencidos de que ésta pronto llegara a su fin con el regreso de Jesús y los seguidores de David Koresh, que creen que el fin del mundo empezó en abril de 1993 con los sucesos de Waco, Texas, a los que consideran cumplimiento de las profecías del Apocalipsis. Muchos de estos grupos cristianos, por supuesto, se niegan a considerar verdaderamente cristianos a los demás. Dada toda esta diversidad de creencias y prácticas, y la intolerancia a la que en ocasiones conduce, resulta difícil saber si debemos pensar en el cristianismo como una sola cosa o como muchas, si debemos hablar de cristianismo o de cristianismos.
No creas porque se hayan escrito algunos viejos manuscritos, no creas porque es la fe de tu nación, no creas porque te han hecho creer desde la infancia, sino más bien razona cuál es la verdad y, después de haberla analizado, si descubres que hará bien a uno ya todos, créela, vive según ella y ayuda a otros a vivir según ella (Buda)[3].Tal vez debamos aceptar el planteamiento de Borges cuando señalaba que “quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas”[4]. La metáfora que mueve la reflexión de Borges es la representación de Dios y del Ser como esfera infinita[5].
[1] J. GRANERIS, Las religiones al desnudo. Conflictos, misterios y respuestas acerca de la existencia de Dios, Barcelona 2005, pág. 5.
[2] B. D. EHRMAN, Cristianos perdidos. Los credos proscritos del Nuevo Testamento, Barcelona 2004, pág. 17.
[3] ACHARYA S., La conspiración de Cristo, Madrid 2005, pág. 23.
[4] J. L. BORGES, “La esfera de Pascal”, en Otras Inquisiciones, Buenos Aires 1960.
[5] P. LUCENTINI, Prologo, El libro de los veintuatro filósofos, Barcelona, 2000, pág. 9.
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Religión III
31. Enero 2008 por admin.
Cuando yo era joven, tendría dieciséis años, intenté acabar con mi vida, pero no lo conseguí. Hace poco, no diré cuanto, lo he vuelto a intentar, pero esta vez lo había hecho con conciencia, utilizando todos los medios posibles para alcanzar mi objetivo, sin embargo, algo me paró, algo me llevó hacia otro lugar y me exigió que debía cumplir mi misión antes de pensar en retirarme. Y esta es la misión encomendada. ¿Por qué motivo he decidido crear esto?. Por qué, a estas alturas del nuevo milenio, vuelvo a traer a colación el mal, los hijos de la luz, como salida a la desesperación. Esa pregunta me la he hecho muchas veces a lo largo de mis años de estudio, pero lo importante no lo he conseguido estudiando, sino viendo, viendo como muchos, que incluso son fieles de sus “iglesias verdaderas” utilizan el mal de una forma magistral y, encima, se creen por encima de los demás. Eso me ha llevado a tener que explicar un poco de lo que es la nueva vía de la Luz, la vía de
la Luz que todo lo puede. Además, creo que el momento está llegando, como luego veremos, se acerca una nueva forma de vida. Los profetas de la antigüedad parecieron descubrir nuestra sociedad cuando señalaron:
Estamos en momentos peligrosos, momentos profetizados en esencia. Veamos el Testamento de Ezequías[1].
“En esos días serán muchos los que deseen cargos, aunque estén desprovistos de sabiduría; habrá muchos superiores inicuos y pastores opresores de sus ovejas, al no parecerse a los santos pastores. Muchos cambiarán el honor de sus vestiduras de santos por la indumentaria de los codiciosos; habrá mucha acepción de personas en esos días y amantes de la gloria de este mundo. Abundarán los calumniadores y la vanagloria al acercarse el Señor, y se retirará el Espíritu Santo de muchos”.
Está es la verdad, el mundo de los hombres no puede caer más bajo, las reglas se crean para ser incumplidas por todos los poderosos, por los que consideran que es más ventajoso mentir y vivir del cuento que ser honrado. Por eso se abandona el camino de la concordia para dividir y crear discordia, porque en la discordia es donde se puede encontrar siempre el beneficio fácil. Por ello es el momento de establecer unas reglas de juego nuevas, unas reglas de juego que supongan para los valientes una nueva forma de vida, una nueva forma de conciencia, sin la preocupación de la culpa metida siempre en la mente. No pretendo que esto llegue a todos, pretendo que llegue a unos pocos, unos pocos que, unidos en nuestro esfuerzo, suponga una forma de llegar a objetivos que no se pueden realizar de manera individual, por eso, como luego explicaré, he añadido una nueva regla al sistema, porque en el mundo colectivo la colectividad mueve montañas.
Llevo más de diez años investigando textos y más textos, y de dicho estudio muchas consas han surgido, y, desde luego, no todas han sido buenas, sino que muchas me han llevado a replantearme la miserable existencia que hemos creado para conseguir un pedazo de cielo, un cielo que ni tan siquiera estamos seguros de encontrar con nuestras acciones, y que pagamos a precio de oro a los que controlan el poder eclesiástico. Miles han muerto por creencias inútiles, y cientos han utilizado el poder para conseguir lo que deseaban, se han colocado por encima de los demás sin importar lo que el supuesto Dios de turno les exigiese. Parece como si no se necesitase la redención nada más que en unos instantes determinados, para el resto, lo mejor ser egoísta.
Pues ese es el plan, dejarnos de pensar como simples monos utilizados por los que saben como controlarlos y ser egoístas, tomar lo que es nuestro ante tanta injusticia, luchar por tener todo lo que nos merecemos, porque el reino es la tierra, no hay más allá, nunca pudo existir más allá.
[1] Testamento de Ezequías.
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Cuarto Milenio
28. Enero 2008 por admin.
Ayer, en cuarto milenio, se trató el mito del satanismo, la brujería y el luciferismo. Fue un programa interesante, donde personas bastante conocedoras dieron un punto de vista diferente, fuera de lo que opinaba la copresentadora y otro sector del mismo.
En el mundo existen, verdaderamente, muchas personas que, por sus creencias, se acercan a la mágia y a la fe en otros dioses más cercanos a la tierra y a la naturaleza. Luego existen personas que sienten que Lucifer no es lo que dice la iglesia, sino un libertador que ha liberado al hombre del yugo de Dios, encarnado en su iglesia, que no hace nada más que poner reglas de sujección a sus fieles.
Desde la perspectiva real del hombre, toda persona tiene la obligación de plantearse, en un momento de su vida, hacia donde se dirige, y si sus creencias son una buena aportación o son una limitación a la misma. Si uno piensa lo segundo, se ve obligado a buscar en otro sitio, sea budismo, islamismo o satanismo.
La creencia en algo diferente, que te lleva a saltarte las limitaciones impuestas, no es otra cosa que el neoliberalismo que ahora se está imponiendo en todo el ambiente económico y político. ¿Alguien ha leido la Directiva de servicios que debemos transponer en nuestra legislación? Ahí está el concepto mismo del luciferismo, todo debe estar libre de cualquier limitación.^¿por qué no se han excluido el tabaco o el alcohol de la misma? Siendo tan dañinos, no se explica como se debe intentar dejar libre la mayor parte del mercado, sobre todo cuando existe legislación sanitaria que se verá afectada.
Al final lo único que cuenta es el dinero, por eso el luceferismo está ganando, incluso dentro de la iglesia
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El principio
21. Enero 2008 por admin.
Aquí tienes las primera ideas, para que pienses:
Soy una persona normal, como todos los que me rodean; no puede ser de otro modo. Lo que sucede, lo que me sucede, es que durante toda mi vida he luchado para llegar a donde he llegado, y mucho más allá, porque quiero, porque necesito triunfar. Es por ello que escribo ahora lo que los lectores avispados e inteligentes verán como un grupo de instrucciones específicas para que la gente que verdaderamente pueda llevar a cabo los consejos acabe triunfando en una vida demasiado dura. Cuando pienso todo el tiempo que he perdido durante mi existencia por buscar un camino que ya estaba decidido, que ya estaba marcado, pienso que mi pobre vida se ha perdido en el tiempo. No sé como he seguido pensando que llevar una vida justa es importante, porque, la verdad, es que el mundo no está hecho para la justicia, por lo menos este mundo en el que estamos. Vemos constantemente, a lo largo del tiempo y del espacion, un sin número de indecencias que pocos dudarían en cortarse algún miembro antes de poner la vida en manos de algún que otro engendro del diablo que por ahí pulula. Suben los precios, el IPC, el Euribor, y no pasa nada, todo se sulventa con una reestructuración y una sonrisa sardónica. Parece que la esperanza está vencida. Mientras tanto, todos sabemos que, a través de toda la historia humana, existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final[1]. Caminando el camino, más bien desándándolo, he descubierto un supuesto de hecho terrible, que él sólo debería suponer un cambio radical en el pensamiento humano, volviéndole, si no más respondón, si un poco más inteligente, que de eso falta algo, demasiado. El problema final es curioso, resulta que para conseguir lo que la sociedad estima conveniente para los seres humanos es necesario actuar de forma contraria a lo que los seres humanos tienen establecido como forma de conducta. Estamos, pues, ante un sistema viciado, donde el error triunfa sobre el bien. Por eso me veo obligado a analizar los temas que aquí vamos a tratar. Utilizando la expresión de MAETERLINCK[2]:“no esperéis encontrar aquí una historia ni una monografía metódica del ocultismo. Para ello se requeriría una serie de volúmenes llenos de ese fárrago, que es lo que más deseo evitarle al lector. No es otro mi propósito que exponer con toda la sencillez posible las enseñanzas que saqué de varios años de permanencia en esas regiones tan mal vistas como poco frecuentadas”.
[1] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 8-12-1965, n. 37.
Ver, R. DE LA CIERVA, Las puertas del infierno, 3ª edición 2006, pág. 1.
[2] M. MAETERLINCK, El gran secreto. Inquietudes filosóficas, Barcelona 2006, pág. 9.
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¡Hola, mundo!
21. Enero 2008 por admin.
Le damos la bienvenida a WordPress. Esta es su primera entrada. Edítela o bórrela…¡y comience a publicar!
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